El perfil del culpable
¿Quién soy?
Buena pregunta. Sé que nací en el 73´ en Buenos Aires, que me llamo Edgardo Civallero y que soy argentino por nacimiento y latinoamericano por decisión. Sé que me enamoré de los libros, los mapas de viaje y la música cuando niño, y de las culturas indígenas un poco más tarde. Y nunca me desenamoré. Sé que estudié Bibliotecología en la Universidad Nacional de Córdoba –ciudad argentina en la que hoy vivo- y que, en mención a tales estudios, en el 2004 recibí un título que dice “Licenciado en...”. Pero recuerdo que, mucho antes de ese título –que significa bien poco- trabajé por años desarrollando bibliotecas en comunidades aborígenes del NE de mi país (2001-2006) y en comunidades rurales del norte de mi provincia (2002-2006). También recogí tradición oral, aprendí a creer en la filosofía Open Access y la divulgué (trabajando en los archivos de E-LIS entre 2004 y 2006), di clases y conferencias aquí y allá, escribí artículos, participé en Foros, me incorporé al trabajo de la CDU y la CDD y me uní al Standing Committee de la Sección para Servicios Bibliotecarios a Poblaciones Multiculturales de la IFLA...
Sé que eduqué a bibliotecarios populares a través del programa “Informando a Informadores”, que trabajo para el PROPALE en tareas de Animación a la Lectura, que escribí en la Wikipedia, que colaboré con media docena de Archivos Abiertos, que tuve mi pequeña compañía independiente de información bio-médica, que edito este y otros blogs junto a mi esposa, que trabajé como editor para la revista "Biblios" y que trabajo aún para la publicación "Information for Social Change", que viajo mucho porque soy un nómada incorregible, y que tengo un par de libros que espero poder publicar algún día...
¿Soy todo eso?
No, en absoluto. Eso es lo “que” soy circunstancialmente, no “quien” soy. En realidad soy un soñador que aboga por la paz y la igualdad, un loco que se llena de rabia ante las injusticias, un artista que se conmueve con el tacto de los libros viejos, un ratón de biblioteca casi ciego de tanto leer, un enamorado de los sonidos indígenas, un lobo solitario que encontró su lugar en el mundo entre los brazos de una mujer, un triunfador que ríe todas sus risas y un perdedor que llora todas sus lágrimas.
Soy un anarquista. Y por eso creo en lo que creo.
Soy, sobre todo, un ser humano que todavía dedica mucho tiempo a escribir a quien le escribe, a echar una mano al que tiene una duda o un trabajo pendiente y a fumarse un par de pipas ante unas cervezas, con los amigos.
Eso es lo que soy. Aunque profesionalmente no interese, no me llevaré la profesión a la tumba: me llevaré precisamente este pedacito de luz libre y romántico, que ya nadie, nunca, podrá robarme.
Probablemente todo este palabrerío no le interese a nadie. Pero si estás leyendo estas líneas, seas quien seas, es porque querías saber quien estaba detrás de todo esto. Pues bien: al menos en lo que a mí respecta, lo acabás de averiguar.
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